
Mañanas
Mayo 1, 2007Es ahora, tras malgastar las horas de variadas maneras, cuando me doy cuenta de como habia subestimado mis mañanas con K. Antes, al despertar (siempre con la luz del sol colandose entre mis parpados) alargaba un pie y rozaba con los dedos la pierna de K, reconfortandome con su sola presencia. Sabia que en pocos minutos (cuando mis ganas de mimos pudieran mi pereza gatuna) me giraria hacia el para acurrucarme en su pecho (tallado a flexiones en el punto perfecto) y que el me rodearia con sus brazos (esculpidos a pesas menos de lo que el querria y mucho mas de lo necesario para impresionarme) y que al oler su aroma salado de gato nocturno no habria ninguna preocupacion. Sabia que pasados unos minutos desayunariamos cereales con leche bien fria hasta que nos tiraramos de nuevo en la cama con la panza llena a regodearnos en nuestra propia existencia.
Consideraba esas horas perdidas.
Hoy me doy cuenta de que las echo tanto de menos que hasta me da miedo reconocerlo.
¿pronto, K?